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Saber escuchar tus deseos.

Deseo compartir la experiencia de una de mis estudiantes. Para mantener su privacidad la llamaré Ana. Debo aclarar primeramente que en las conferencias que doy a mis estudiantes, siempre pido su consentimiento cuando se trata de profundizar en temas que consideramos creencias que debemos respetar, este es el caso de las creencias religiosas. Como mentor personal y espiritual mi objetivo es aclarar y reemplazar cualquier creencia que esté limitando el desarrollo de la persona, sea creencia religiosa, personal, social, moral, del entorno en que se vive, etc. Pues bien, no cabe duda que en la cultura hispana de la cual he acumulado muchas experiencias, las creencias religiosas están tan ligadas al existir de miles de personas, que se podría decir que más del noventa por ciento de las experiencias, situaciones, deseos, logros, intentos y objetivos pasan por el filtro de las creencias religiosas. ¿Que si esto estará bien ante los ojos de Dios?, que si lo otro está en contra del reino de los cielos?, que si Dios sabrá si me conviene o no?, que debo acudir a este u otro servicio, o hacer tal sacrificio acorde con esta u otra religión para recibir lo que pido?, que conforme a la fe que me han enseñado soy una persona falta de fe, y por ende no recibiré por lo que he rezado.., etc, etc. Lo he escuchado cientos de veces, lo peor es que se puede sentir como esa persona está convencida de esas creencias, se de cuenta o no de lo bueno o malo que sean en su vida, o si en verdad es cierto o no. Está siempre condicionando casi todo en base a algo en lo cual no medita, ni analiza, ni mucho menos cuestiona, pues eso también conlleva a creer que dudar de esa creencia es un “pecado”, así lo han enseñado en mi familia generación tras generación y seguramente así es, opinan la mayoría. De nuevo repito, es una creencia, y una creencia es aceptar algo como cierto sin el más mínimo cuestionamiento. La situación grave está en que ciertas creencias nos privan de quienes somos verdaderamente, y una vez que no sabemos quienes somos llegamos a creer todo lo que los demás dicen, involuntariamente sin darnos cuenta que puede ser algo que está en contra de lo que deseamos, luego cuestionamos y culpamos a todos a nuestro alrededor por esto o aquello que no salió como queríamos, ignorando que todo lo que nos sucede en la vida ha pasado por el archivo de lo que creemos de nosotros mismos, de los demás y del mundo en que vivimos. Cierto que muchas veces puede ser obra de otros lo que hemos llegado a creer, esos en los cuales ponemos más confianza de la que deberíamos, pero siempre tenemos a la mano la información correcta para superar esas creencias.

Bueno, Ana había experimentado una crisis de ansiedad y de mucho estrés. Sus objetivos y metas demandaban mucho trabajo y le tomaban gran tiempo del día en hacer una y otra cosa. Siempre trataba de abarcar y cubrir todo lo que creía necesario para estar al día con su lista de prioridades. El estar tan enfocada en alcanzar sus deseos le había pasado un alto costo, la ansiedad y el estrés. Curiosamente llegó a sufrir un síntoma colectivo entre las personas que no ponen sus cimientos en la fe verdadera, este síntoma es que por más que trataba y perseguía las cosas, le parecía a veces que iba a ser casi un imposible ver sus sueño hecho una realidad, llegaba a cuestionar si todo valdría la pena, si ese modo de vivir era en verdad lo que ella deseaba, es ese sentimiento dentro nuestro que nos pone de mal humor, que a veces no deseamos hablar con nadie, hasta nos priva de necesidades básicas como el alimento, descanso, diversión y tiempo con seres queridos. Según reportes médicos la ansiedad y el estrés están entre las causas número uno como origen de todos los padecimientos físicos y mentales que enfrenta el ser humano hoy en día. Claro está que así es, una existencia construida y enfocada únicamente en su exterior sin previa armonía interna puede llevar no solamente a la pérdida de sus objetivos pero también a la pérdida de su existencia, puedes observar las situaciones de muchas personas y te darás cuenta que correr tras las cosas es acarrear malestar y sufrimiento. En esto último hay una gran ley muy bien explicada en las sagradas escrituras pero muy mal entendida por millones. Muchos de los pasajes bíblicos que cientos de veces has escuchado hacen referencia a la importancia de concebir en tu interior cada deseo como un regalo ya dado por Dios, es “embarazarse” de ese estado deseado y a partir de ahí, pensar, sentir, hablar y actuar como si hoy mismo estuvieses con él en el paraíso, es la dicha del que puede creer sin haber visto. Lo cual no es en nada semejante a los pensamientos, sentimientos, palabras y obras de millones de personas existiendo en este momento en el mundo. ¿Cómo puede ser esto posible si el mensaje bíblico es claro y verdadero? La respuesta es muy sencilla, estamos enfocados en donde no debemos estar, hemos sido mal informados sobre la verdad y esto tiene consecuencias que atraen ansiedad, duda y miedo.

Alguien había sugerido a Ana que realizará una charla conmigo sobre la importancia de armonizar nuestro interior, pues esta persona ya había realizado varias actividades de mis temas y le habían sido de mucho provecho. Pues bien Ana se interesó en realizar actividades las cuales constan de conferencias y lecturas en las que explico y doy tareas a seguir para alinear nuestras ideas y creencias, para lograr fundamentar cada meta desde el sentimiento adecuado que pueda mantenerse inclusive cuando las cosas no vayan como deseamos, pues lo importante es mantener la armonía y la tranquilidad que todo lo que sucede es parte del plan Divino, no debemos cuestionar ni dudar de su poder, ni mucho menos tratar de imponer una situación sólo porque el ego y el miedo no están de acuerdo y así lo decidan.

Mateo 11:23, -En verdad os digo que cualquiera que diga a este monte: ``Quítate y arrójate al mar, y no dude en su corazón, sino que crea que lo que dice va a suceder, le será concedido. Muchas veces esos montes representan los desafíos y obstáculos que parecieran tratar de estropear nuestros planes o deseos, pero no deberían tener fuerza alguna pues el creador te ha dado la potestad de ordenar bajo el nombre de Jesucristo que sean disueltos y desaparezcan de tu camino, más claro no se nos podría explicar, pero hemos hecho un lío con ese versículo que hay personas que en realidad piensan que tener fe es mover una montaña real y así siguen siendo siempre impotentes para Dios. Si se tiene completa seguridad en el sentimiento de tener lo que deseas así se te será dado, de ahí que toda acción que realices lo haces desde la confianza en el poder Divino y en nada más. Por tanto, tu tienes el poder de sintonizar con tus objetivos aún cuando solo sean deseos en tu corazón, pues Dios opera en el campo ajeno a nuestros cinco sentidos, es por eso que realizar tareas enfocándonos solamente en lo que dicten los cinco sentidos puede llevar a acumular duda y miedo, pues tus cinco sentidos pertenecen a la realidad o más bien dicho al efecto de las causas, muy difícilmente pueden detectar las causas y por tanto el corre corre detrás de una u otra solución es lo único que le llama la atención. Más hasta que no detectes la causa de lo que experimentas no podrás realmente cambiar la experiencia, podrás cambiar la situación pero la experiencia será semejante a lo que no te gusta. Esa causa está alojada en lo más profundo de tu ser ya sea que voluntaria o involuntariamente la hayas depositado allí. Mateo 16:25-26, porque todo el que quiera salvar su vida la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí, la salvará. Porque, qué aprovechará el hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?,o qué recompensa dará el hombre por su alma?. Este pasaje es claro en definir la necedad de tener y tener sin antes ser, el hombre ordinario busca ganar el mundo mediante obtener frutos ajenos al árbol que cree que es. En comparación es igual a buscar frutos entre la maleza, que más puede producir sino lo que es consciente de ser, por eso pierde toda su esencia, su alma, pues en su necia búsqueda de complacer sus cinco sentidos con su ser interno vacío, desperdicia todo su tiempo y armonía. Lo importante es en quien te conviertes para recibir lo que deseas, que persona crees que eres si ya hubieras recibido lo que deseas? ¿Puedes imaginar en quién te has transformado?

Proverbios 1: 32-33., Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder;. Mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal.

Son varios los pasajes bíblicos en los que se nos advierte sobre el temor, ya sea al mal o la duda de no adquirir lo que deseamos ser, repito para tener se debe ser. El temor genera un sentimiento tan fuerte como la fe, solo que el temor es casi como la certeza que algo malo va a suceder, esto llega a generar una fe negativa, una predisposición en que sucederá eso que no deseamos, vivir enfocados de esa manera termina manifestando situaciones desagradables. El sentimiento asumido sea cual sea es siempre más fuerte que tus cinco sentidos, pues ese sentimiento está en la esfera de las causas, o sea precede a tus cinco sentidos que están en la esfera del efecto, o lo que llamas realidad. Algo parecido era el caso de Ana, ella aunque estaba haciendo en su mundo externo todo lo que consideraba necesario para alcanzar sus metas, tenía el sentimiento de duda y temor, en una cosa y la otra, llegó a pensar, sentir, hablar y actuar de esa forma, con frases negativas, con quejas y miedos. Se había sintonizado tanto con este sentimiento que todos los días encontraba algo o mucho que le hiciera dudar o le causara miedo, ya fuese en su estudio, trabajo, tareas diarias, viajes en carreteras, salidas necesarias, lo que fuera que hiciera lo hacia con el radar del temor, detectando situaciones desagradables, posibles problemas, hasta asumiendo lo que otros hacian o decian como si lo hicieran atancadole a ella. Te ha pasado que vas por ahí y muchas cosas no te atreves a considerar posibles de realizar para ti porque te da miedo, o asumes que otros podrían criticarte o hablar mal de ti, aún así no sea verdad pero tu mente lo asume como verdad. Una cosa es ser precavido y cuidadoso, y otra es tener la disposición de que algo o todo podría salir mal, o aún peor, cargar el peso de no ser lo suficientemente capaz para hacer lo que debes hacer. Te recuerdo que la valentía es atreverse a vivir en la fe, la fe verdadera genera un ser valiente, que aunque no sepa muchas cosas está dispuesto a realizar el viaje hacia donde desea llegar, pues sea consciente o no, esa misma fe le ha comenzado a generar en su interior el estado que desea ocupar convirtiéndose en quien desea ser, ahora entiendes, verdad. Mi trabajo está primeramente enfocado en el mundo interno, pues una vez armonizadas las ideas y deseos, pasamos a revisar el planeamiento externo si es necesario.

No hace falta que comparta con detalles lo que Ana estaba experimentando al estar dividida entre lo que pretendía alcanzar y el temor de no lograrlo. Lo que sí debes saber es que es el síntoma colectivo: el miedo. Está latente en la mayoría de personas, en cualquier emprendimiento de una o muchas áreas de sus vidas. Si es en el amor, no ama por no tener amor quizás sea por temor a amar. Si es en lo profesional, no triunfa por falta de capacidad quizás sea por sentirse incapaz y temer fracasar. Si es en la salud, quizás no sea sano por no sentirse sano y temer la enfermedad. Si es en lo económico, quizás sea por no sentirse rico y temer la pobreza. Si es en lo espiritual, quizás sea por no saber quién es en realidad y temer a la realidad.

Ana logró en algún momento escuchar esa vocecita que le decía que algo no estaba bien, que de algo se había olvidado y si no retrocedía y corregía, su vida seguiría siendo una canasta de situaciones estresantes. Logró comprender que ese algo era sintonizar con el estado deseado, sintonizar con quien deseaba ser y visualizar su vida desde esa perspectiva. Confiar en el Poder Divino y saber pronunciar las palabras que demostraran que su fe puede mover montes. Alinear y cuidar que sus pensamientos, sentimientos, palabras y acciones estén en armonía con sus deseos. No es cuento de hadas, la realidad que importa es la realidad interna. Luego todo lo demás se te dará por añadidura. Aunque Ana aún sigue con mis actividades y conferencias, cada día su lista por las cosas que está agradecida aumenta más y más, es más intuitiva pues ha sabido estar atenta a sus sentimientos y dirigirlos a lo que desea. Su vida es más tranquila y disfruta tanto del trabajo y del estudio como de su día libre. Me ha dicho que se siente una persona diferente, siente ser alguien que ella deseaba ser, de esa forma ha atraído oportunidades que le han asombrado tanto que muchas veces lo comparte conmigo. De hecho en este momento que escribo este artículo lo hago porque hacía poco tiempo atrás me había compartido una anécdota muy personal, sobre un deseo cumplido bajo el poder de asumir y escuchar únicamente al salvador que llevamos dentro, el deseo de quien deseamos ser.

Este pasado domingo recibí un correo de Ana, era el evangelio de ese día, Lucas 10: 38-42, 38 Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 39 Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía. 40 Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se acercó a él y le dijo: —Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude! 41 —Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, 42 pero sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará.

Al final del correo me escribió, “todo es posible para quien confía en él”.

Ella ha aprendido la importancia de saber entender el mensaje bíblico y aplicarlo a la obra teatral que rueda en tu mente cada día. En ese pasaje bíblico está muy bien explicado que los quehaceres externos poco o nada importan si es que aún no has sabido escuchar la voz (asumir en estado presente tu deseo) de tu único salvador.


Tu mentor, Noel.




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