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La Fe y el Temor

Actualizado: 6 mar 2022

La Fe y el Temor,


“Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas” Josué 1:9.

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” Hebreo 11:6.

Este es uno de los temas que más me gusta dialogar con mis estudiantes, el temor y la fe. Pues en definitiva ambos poderes han hecho de este mundo y de nuestras existencias tanto un paraíso como un caos. Por un lado, la fe ha llevado a muchísimas personas a inventar, crear, descubrir, mejorar y facilitar nuestras vidas en todos los aspectos. Los artistas, los inventores, los que han descubierto o creado tantos avances en diversos campos, en el arte, tecnología, medicina, ciencias, entretenimiento, arquitectura, en fin todo avance desde que existimos como humanos tiene un común denominador: la fe. Cuando se tiene fe se persevera hasta ver los frutos de esa fe. “Es, pues, la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” Hebreos 11:1-3. Puedes mirar con todo lo que cuentas a tu alrededor en lo cual el hombre ha intervenido, han sido sus ideas o imaginación la causa de lo que ahora puedes ver y tocar. He pensado en un ejemplo aún más sencillo de entender, en una ocasión estaba con una de mis estudiantes discutiendo este tema. Primeramente voy a aclarar algo muy importante, resulta para muchas personas un poco difícil de entender lo que es fe verdaderamente, por el simple hecho que no se nos ha instruido apropiadamente, y es que en muchas religiones se ha confundido fe con conocimiento, y hemos llegado a creer que fe es saber que existe Dios, que hay un cielo y un juicio para cada uno de nosotros después de esta vida. Y aunque todas las religiones están de acuerdo en la existencia de un Dios presente en todas partes, sus líderes y seguidores aún no se ponen de acuerdo quien en realidad es ese Dios, y de ahí se han manipulado o malinterpretado las sagradas escrituras a beneficio de una u otra creencia religiosa, y eso termina siendo el conocimiento de unos y de otros, pero es solo un conocimiento basado en sus interpretaciones. Por ende ese conocimiento puede y debería estar también en desacuerdo con la verdad, al igual que están sus interpretaciones. Entonces tanto su fe como su Dios están muy lejos de ser la verdad de las sagradas escrituras. Aunque eso no excluye que muchos creyentes reciban milagros y deseos mediante esa fe, que desconozcas la ley no excluye que estés sujeto a su aplicación. Lo que en verdad está detrás de esos acontecimientos es el sentimiento y la confianza de que así será, independientemente si la persona conoce o desconoce la causa o el poder que generó dicho acontecimiento. Creeme que así es pues he crecido muy cerca de una de las religiones que tiene más fuerza sobre el ser humano, y esa experiencia me ha servido para darme cuenta que todas las preguntas importantes y de profundo sentido espiritual no tienen respuesta en las religiones de los hombres. Pues a esta estudiante se le hacía difícil aprender o entender el concepto de la verdadera fe, le di un ejemplo simple, le pregunté: -quién vendría a recogerle después de la clase? Por supuesto que su madre pues yo sabía que como en todas las clases anteriores su madre le esperaba mientras leía en la biblioteca de al lado. Le hice la pregunta tres veces, en todas ellas sin titubear me dijo: mi mama! Es un hecho muy probable de suceder pues así estaba destinado a ser, pero es un ejemplo de lo que se acerca a tener FE, la certeza de lo que no se ve. Igual que el caso de esta estudiante, la fe te lleva a tener el sentimiento de lo que tus cinco sentidos niegan, ella no veía a su madre aún en la puerta saludando de lejos con su mano, pero tenía la certeza de que así sería. Lo que quiero que notes con esta experiencia es que se tenía tanto la certeza como el sentimiento. La certeza de la fe es ver un hecho, deseo o experiencia en tu imaginación como si ya sucediera de igual modo en tu realidad objetiva y el sentimiento de esa fe es poder sentir, o estar en el gozo o alivio de ese deseo como ya cumplido. Eso es creer en todo lo que seas capaz de concebir mediante tu poder de imaginar. “Dichosos los que creen sin haber visto” Juan 20:39. Muchos tenemos el deseo o la idea de lo que deseamos, necesitamos o queremos, pero de ahí a tener una certeza cargada de sentimiento solo unos muy pocos. Hebreos comienza declarando que sin fe es imposible agradar a Dios, y es que aunque no nos demos cuenta un deseo, el cual es un regalo de Dios*, si carece de la verdadera fe es casi como negar a Dios, pues si no alcanzas el estado que te haga sentir esa certeza y ese sentimiento de que ya es tuyo, es casi comparable a la negación de quien te ha dado ese regalo, es negar lo que conscientemente mediante una visualización deseas ser o tener, y de esa manera no eres del agrado de tu deseo. Si yo recibo un regalo de un amigo, algo muy preciado para mi, al hacerlo reflejo tristeza, duda y llego a sentirme muy mal por lo que está sucediendo o hasta peor es muy bueno para que sea cierto, y me retiro de una forma malagradecida y sin aceptar el obsequio, entonces así también se sentirá mi amigo, a la vez que le estoy negando el derecho de dar y mi derecho de recibir. Es imposible agradar con esa actitud. De forma inconsciente esa es la actitud de quien reza implorando por algo de necesidad, pues esa persona lo único que hace es negar a Dios pues lo hace desde la falta de eso que necesita y no desde la fe (certeza y sentimiento). Ya sea una necesidad que refleja un deseo o las ganas de ser, estar o poseer algo, sea cual sea tu tienes el poder de declarar, aceptar y recibir lo que pides, si te situas en la verdadera fe mientras lo haces. De hecho lo hacemos muchas veces sin darnos cuenta, sin tomar control de ese poder presente en nosotros, a la vez que creemos que proviene de un poder ajeno y lejos de nosotros mismos. Actuar de forma inconsciente ha sido una ventaja para los que tratan de ejercer su poder sobre aquellos que actúan así, pero una desventaja muy peligrosa para los que así actúan y creen que de esa forma están siendo obedientes y fieles a un dios.

Cuando tomas control conscientemente desde quien realmente eres, te vuelves más atento, disciplinado, paciente, compasivo, sabio, indiferente*, amoroso, respetable, agradecido, observador, valiente, podrás discernir y mirar más allá de las apariencias para entender la causa y el efecto de aquello que nos sucede, y así mismo poder escoger sabiamente lo que te conviene y lo que no, tener el juicio acertado.Ignorar pensamientos necios y desagradables y crear aquellos que te hagan cada día una mejor versión de ti mismo, pero siempre con la certeza y el sentimiento de que así ya es. Es por eso que la fe no necesita en lo absoluto la ayuda de los cinco sentidos. Tus cinco sentidos siempre negaran cualquier deseo, pues una mente indisciplinada en la fe necesita ver o tener un punto de apoyo “realista” para sentirse segura, en cuanto esa seguridad o realidad desaparece también lo hace el bienestar de esa persona. Cómo podría alguien así agradar a Dios? Dios no necesita de lo que tú llamas realidad para manifestarte cualquier deseo, si fuera así este mundo sería un completo desastre, por cuanto todo es creado desde lo invisible, si fuese creado desde lo visible nada existiera. En las sagradas escrituras se nos advierte del poder que llevamos dentro para manifestar cualquier cosa que deseemos, esa manifestación de ese deseo no es de este mundo, el poder operante en lo invisible no es de este mundo, quien así lo cree nunca entrara en el reino de los cielos.

“Y Jesús les decía: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo” Juan 8:23

“Jesús respondió: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, entonces mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; mas ahora mi reino no es de aquí” Juan 18:36

“Y dijo luego a los discípulos: ―Si alguien desea seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” Mateo 16:24

La verdad oculta en estás citas bíblicas podría transformar la realidad de millones de personas, o, por el contrario, el no entender su mensaje podría crear malestar entre nosotros. Un llamado evidente es cerrar la puerta a la realidad para seguir a Jesus, su poder no necesita de este mundo, niega lo que tus cinco sentidos dicen, debes tomar la idea o deseo de lo que en realidad deseas ser o tener y con esa convicción sigue adelante, sigue con él, con el sentimiento y la certeza de que así será hasta que lo logres. Para este tipo de fe el cómo y cuándo son relativos en cierta forma al grado del sentimiento presente en la convicción de cada persona, para todos es diferente pues todos poseemos un grado de convencimiento interno diferente de unos a otros. Por eso el cómo y el cuando lo dejamos en las manos de Dios pues él sabe mejor que nadie dar de acuerdo a lo que recibe, en otras palabras él con su santa voluntad y manera perfecta nos sitúa paso a paso de acuerdo a nuestra disposición interna, de acuerdo a la fuerza con que creemos, solo necesitas creer que así es y actuar con esa certeza y sentimiento de que así ya lo es. Entre más fuerza de voluntad interna tengas más fácil es desaprender creencias limitantes y creer en lo que hasta hoy pareciera muy difícil o imposible. De ahí que tu trabajo está siempre en tu interior primeramente, pues es muy diferente existir con la certeza de que tu pedido está en camino a vivir dominado por tus cinco sentidos: la situación está muy difícil, no soy lo suficientemente capaz, no tengo los recursos, eso cuesta mucho, es imposible de alcanzar, seguro no me conviene, no vale la pena, muy peligroso, es de mucho riesgo, y si no lo logro, que van a decir los demás, no puedo, no tengo, no sé cómo? ., etc, etc, etc. Excusas de una mente indisciplinada. La fe verdadera no cuestiona semejantes tonterías pues son cuestiones de este mundo, no de quien verdaderamente habita en ti. Tu eres quien al final escoges, no puedes servir a dos amos al mismo tiempo.

El temor, el temor es por decirlo así, la fe de que algo no agradable va a pasar. El temor es la duda, el sentimiento que nos sitúa en lo que no queremos que suceda, es lo contrario a la fe. Ese sentimiento que te hace suplicar por lo que deseas, pero desde el estado de carencia, desde el sentir ausente de lo deseado. Ejemplo, si pides salud sintiéndote enfermo, estás declarando que no estás sano, pues lo haces desde la falta de salud, o sea eres consciente de estar enfermo, aún no has alcanzado el sentimiento de estar sano. Solo recibirás más sentimiento de enfermedad, pues tu mayor sentimiento es el temor a estar enfermo del cual tratas de librarte y no el gozo de estar sano. Y quien respalda ese sentimiento? Tus cinco sentidos, pues ellos están anclados a la realidad que experimentas, lo cual es el efecto de tu ser interno. Y quien puede darte el gozo de abundante salud? Solo aquel que está por encima de tus cinco sentidos, tu ser interno elevado al deseo o al opuesto de lo que llegas a experimentar indeseadamente. Pues al actuar inconscientemente llegas a experimentar situaciones desagradables.

El temor sólo puede atraer más situaciones para sentir más miedo, te hace pedir desde el sentimiento de nunca tener lo deseado, eso equivale a estar siempre recibiendo lo indeseado y eso causa mucho miedo.

La fe por el contrario, sobrepasa esa realidad y te sitúa en lo deseado, sin cuestionamientos, ni lógicas que expliquen lo que parece imposible, pues eso precisamente es el resultado de la fe para tus cinco sentidos algo imposible.

Por tanto, el temor es muy poderoso, basta con plantarlo en las personas y estas estarán bajo su dominio, cuando se tiene ese sentimiento de miedo se hace lo que sea para librarse de él. Pero se hace desde el sentimiento de miedo y no desde el gozo de la libertad. Se recurre a todos los medios posibles que den seguridad y calma a los cinco sentidos, pues el temor solo proviene de ellos. Se echa mano a todo lo que el mundo ofrece con tal de estar “seguros”. Cuando esos medios terminen o no funcionen más entonces la valentía y la seguridad también se acaban y no funcionan más , la persona vuelve a ser víctima del temor.

Jesus sabe muy bien que el temor es tan dañino como la falta de fe en él, es igual que negarle. Por eso su requisito primordial es: ¡no temas!

“Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza” Mateo 8:26.

Las cualidades visibles de la fe es ser decidido, agradecido y alegre. Cualidad visible del temor: estar incómodo e impaciente. La mayoría de males que amenazan al se humano diariamente son el efecto de la gran fuerza del temor. Es tu decisión en todo momento, tu tienes el poder dentro de ti y en ningún otro lugar para experimentar una vida sin miedos y llena exitosamente de fe.


En mi curso sobre la fe y el temor he establecido cinco clases, en las cuales podrás aprender, diferenciar ambos estados y aplicar el conocimiento necesario para actuar desde lo que deseas de una forma consciente y eficaz. Serán 60 días, con una clase de hora y media cada 12 días. Podrás desde tu ser interno armonizar tu entorno y ser más comprensivo e intuitivo ante las experiencias diarias.

Estás clases son: El Temor y la FE, Superar el miedo, El pensamiento condicionado, Enfrentando los errores y los cambios, Viviendo en la FE.

En mi lista de programas tienes la información, puedes contactarme para una consulta sobre cualquiera de los temas.



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