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ESPIRITUALIDAD

Es la forma por la cual evoluciona y se expresa el espíritu. La esencia infinita de lo que realmente somos. Interfiere con la manera por la cual miramos y entendemos lo que sucede a nuestro alrededor, llegando a conclusiones y asunciones de lo que de esas situaciones comprendemos, siendo esto en la mayoría de personas un trabajo realizado de forma automática por la conciencia que ellas mismas sostienen sobre sí mismas, los demás y el mundo en general. Se puede medir cuando realizamos las tareas cotidianas, enfrentamos desafíos, nos relacionamos con los demás, disfrutamos de cosas tanto simples como extraordinarias. En muchas ocasiones sucede que creemos que ciertas actividades o acciones externas nos ayudan a crecer en espíritu, ciertamente no es siempre así, por el contrario muchas personas aparentan en público lo que ellas mismas no son, creen realizar actos que agradan a algún Dios pero al final cargan un sabor amargo al recoger frutos indeseados en muchas áreas de sus vidas. El espíritu se fortalece desde dentro hacia afuera. La meditación, el tiempo a solas consigo mismo, la paciencia con la que nos tratamos a nosotros mismos y a los demás, la armonía con la que impregnamos cada tarea que realizamos, la comunicación que sostenemos con el Creador, la forma de orar, la valentía y coraje que sostenemos ante situaciones externas fuera de nuestro control, las asunciones que hacemos sobre todo lo creado, el juicio con el que imponemos nuestra opinión, la facilidad con la que adquirimos algo que deseamos, el cuidado y veneración que brindamos a nuestro ser interno, el aprendizaje adquirido en cada experiencia y el agradecimiento emitido tanto por lo grandiosos como por lo más simple, todo eso son características de quien cuida y alimenta su espiritualidad. Conocemos personas alegres, positivas, tranquilas, optimistas, que con esos y otros encantos contagian de energía positiva su entorno, decimos esa persona es de un espíritu alegre y optimista. Por el contrario también conocemos personas que no tan agradablemente contagian a quienes les rodean de malos sentimientos. Por ende, la espiritualidad es el reflejo de lo que su corazón es. ¿Está influenciada por la personalidad?, podrías agregar, pues si y no. Sí, puesto que etiquetamos a las personas de acuerdo a lo que percibimos de ellas, hemos creado parámetros de comportamientos para definir a este o al otro, innumerables guías psicológicas que continuamente son adaptadas o modificadas de acuerdo al nuevo orden de los que creen saber del comportamiento humano. Debido a que muy pocas veces sabemos discernir entre lo que creen que son, lo que desean aparentar ser y lo que verdaderamente son. Y no, pues inconscientemente la mayoría mantienen en secreto lo que muchas veces ni ellos mismos saben sobre su propia definición de lo que son y lo que desearían ser, tratando así de aparentar ser lo que creen que otros les gustaría ver en ellos, o, realizando acciones, las cuales muchas veces catalogan de sacrificios, para según ellos complacer a un Dios el cual se apiada de aquellos menos afortunados. Todo eso es producto de no saber quienes somos realmente, permitimos que el concepto erróneo de otros sobre nuestra verdadera identidad se convierta e identifique con lo que creemos ser, así forjamos una personalidad ficticia, que tarde o temprano se rinde al no saber integrar mediante el espíritu la comprensión necesaria para hacer de esta vida una experiencia agradable y a la vez desapegada de toda objetividad. Personalidad y espiritualidad, la primera limitada que se sostiene únicamente de la realidad comprendida bajo la lupa de los cinco sentidos y la otra ilimitada la cual crea esa realidad desde el campo invisible a tus cinco sentidos.

De ahí el comportamiento que repele y se trata de defender de todo lo que consideramos una amenaza, protagonizando un sin número de estados personales que a la deriva terminan siendo esas formas de personalidad, cubriendo por completo nuestra dimensión espiritual, llevándonos a vivir en la insolación espiritual unos con otros, aunque profundamente unos con otros seamos esencia idéntica en espíritu.

Pues bien la espiritualidad es únicamente importante para ti, es tu asunto en donde mantienes tu espíritu, no depende de nadie más que tu. En cortas palabras, está dentro de ti y en ningún otro lugar. En donde tú estés es el lugar más sagrado para quien realmente eres. Lo que tu asumas ser es única y exclusivamente tu decisión, de la misma manera es para todos a tu alrededor. Tu tienes en tus manos la decisión de abortar esas etiquetas personales y renacer en espíritu a lo que deseas ser. Puedes condenar y enterrar la situación desagradable y dar acojo en lo invisible al deseo que suplanta lo que te disgusta. Al entender lo anteriormente dicho, también de igual forma entendemos que cada ser semejante a ti, es responsable y libre de ser lo que desee ser y desde esa asunción proyecta el trato a los demás, o sea de forma consciente o inconsciente mira su entorno de la misma manera que asume ser. Hasta no despertar y dirigir la conciencia mediante el espíritu hacia lo que deseamos, no podremos cambiar esas situaciones que nos incomodan. Esto podría ser difícil de asimilar en especial cuando otros nos hieren, insultan o agreden de cualquier forma, pues se necesita mucha fortaleza para en esos momentos recordar que lo que ellos han decidido ser lo ven reflejados en aquellos con quienes se relacionan. He deseado aclarar lo anterior pues es importante que recuerdes que el espíritu existe trascendiendo el tiempo y espacio. Pueda que tus desafíos o etiquetas personales tengan tiempo y espacio en la realidad objetiva, pero en el nivel espiritual esto no existe al menos que des tu aprobación mediante la asunción de que así es, cuando asumes que eres, por ejemplo, una persona con mala memoria, entonces estás proyectando a través del tiempo y espacio presente que lo eres, y en el futuro estarás esclavizado a no recordar muchas cosas pues has trascendido desde ahora en la asunción de ser alguien que muy pocas veces recuerda cosas importantes. De la misma manera tu espíritu trasciende con lo que tú mediante repeticiones asumas ser. Aunque parezca ficción, debes saber que tu das la aprobación a cada situación que recoges, buena o mala, lo haces cuando asumes ya sea consciente o inconscientemente una idea. Cualquier idea que repitas y la puedas sentir como una realidad será un día el nacimiento objetivo de eso en lo que piensas. Todo eso se realiza en el campo espiritual, viajamos en tiempo y espacio protagonizando eso que por ahora es una idea solamente, pero que al sentirla y acogerla se le da la aprobación para su realización.

Si al día de hoy no eres quien deseas ser, si recibes el trato que no deseas recibir, si cosechas frutos que no deseas cosechar, entonces es hora inmediata presente de comenzar a sintonizar con lo que deseas ser y apartar la atención de lo que te disgusta, mantener pensamientos y sentimientos en lo que deseas. Al principio puede ser tarea difícil si eres de los que nunca han profundizado conscientemente en el poder interno, más ya verás que es el hábito más eficiente y gozoso de realizar. Si piensas que debes hacer cosas para demostrar que eres lo que hasta ahora es solo un deseo, estás equivocado. Lo que debes hacer es ser el espíritu de lo que deseas. Si deseas saber o estudiar algo en particular, debes emplear acciones como leer, ir a clases, realizar proyectos de investigación, visitar lugares donde se demuestre lo que deseas saber o estudiar, etc. Pero si deseas ser algo más de lo que eres, entonces tu labor está en convertirte en sentimiento en eso que deseas. Solo así elevaras tu espíritu al nivel de tu deseo, alcanzando el sentimiento presente de ser lo que desearías ser. Sentir ser todo lo bueno que tu deseas y crees que es bueno. No hay límite alguno, ni prejuicios ni supersticiones en lo que otros digan que es puro o no. Solamente debes recordar que lo que siembras recoges, lo que sientas para ti debe ser lo mismo que desees y sientas para todos los demás. Eleva tu espíritu asumiendo todo lo bueno para ti y para cualquier persona en tu entorno. Trata de visualizar en tu interior la versión de lo que deseas ser, la versión de lo que otros cercanos a ti desearían ser y verás como los cambios deseados comienzan a tomar fuerza hacia cada objetivo que te propongas. Práctica la compasión y la paciencia con cada persona que encuentres, no olvides que especialmente contigo. Recuerda que detrás de cada acto o comportamiento no deseado se esconde un ser maravilloso, igual en espíritu y esencia a lo que tu y todos somos. Cada uno de nosotros en algún momento nos despojamos del velo de la inconsciencia para elevarnos al nivel espiritual donde todo es armonía y gozo, ese es el campo de evolución del espíritu, en donde todo fluye sin resistencias y sin miedo a dar con toda entrega, siempre dirigidos al bien común de la creación divina. Cuando los chismes, los gritos, las reuniones escandalosas, la necesidad de rodearse de “amigos”, la búsqueda externa de un ser más poderoso que tu, las noticias, la música escandalosa, el ambiente de ciudades superpobladas, los argumentos para tener la razón, el maltrato de cualquier forma, las adicciones, el temor y el estrés, las preocupaciones falsas, cuando todo eso pierda fuerza e interés en ti es porque tu espíritu ha comenzado a tomar las riendas de tu camino. Fortalecerlo con la meditación, cualquier actividad para estar aquí y ahora, momentos a solas, música relajante, compañías alegres, actos de servicio para llevar buenos sentimientos a otros en los cuales tu también te sientas muy bien, rodearse de la naturaleza, buenos hábitos alimenticios, buena lectura, conversaciones creativas no destructivas, actividades físicas que se realicen alegremente, momentos para agradecer y visualizar todo lo bueno de igual manera para ti y los demás.

Amigo lector, de la misma manera que cuidas y alimentas tu cuerpo físico el cual es solo una existencia limitada, de esa misma manera y aún más deberías alimentar y fortalecer tu espíritu pues él es ilimitado e inmortal. El espíritu al ser una semejanza de lo divino no requiere mayor acción externa, más si requiere meditación en este presente inmediato, debes cerrar la puerta y sintonizar con él en completa entrega con gozo y agradecimiento.




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