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El Reino dentro de Ti

El Reino dentro de Ti

Mateo 5:8 -Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios.

Proverbios 3, 5-6 Fíate de Jehová de todo tu corazón,

Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos,

Y él enderezará tus veredas.

Mateo 6:21 - Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.


¿Te parecen conocidas estas citas bíblicas? Estoy seguro que si. Pareciera que aún carecemos del completo conocimiento y de la aplicación adecuada del poder que en nosotros reside. Recuerdo la leyenda que una vez escuche de aquel mendigo, agotado casi dormido descansaba bajo un árbol, sucio, mal vestido, de mal aspecto y al cual un rey que por ahí pasaba le depositó una bolsita llena de monedas de oro en la bolsa de su abrigo. Tiempo después el rey pasó de nuevo por ese camino y quedó asombrado al ver al mismo mendigo recostado y dormido bajo aquel árbol, el rey se enfureció y bajando de su carruaje tomó por el cuello a aquel hombre y a gritos lo despertó, le preguntaba porque seguía ahí, acaso no sabía del tesoro que le había dado tiempo atrás? …

Muy parecida tenemos en las sagradas escrituras la parábola de los talentos, Mateo 25, 14-30 (leer por favor), el señor advierte que corta fruto donde no ha sembrado y recoge donde no ha esparcido. Todo aquel que dude o tenga miedo de sus capacidades, las cuales son dadas por Dios, será desterrado de ese reino, se le quitará aún hasta lo poco que tiene, el no usar las habilidades que Dios te ha dado tiene un precio muy pero muy caro. Estas historias ilustran muy bien el diario vivir de miles de personas, no importa el credo religioso al que dediquen devoción, estas personas consciente o en su gran mayoría inconscientemente, usan ese poder para sembrar duda y miedo en todos los campos de sus vidas. Poco importa si en un servicio religioso se saben comportar y cuidan lo que dicen, el resto del tiempo están dirigiendo su atención a la duda y al miedo, negando por completo en su forma de hablar la confianza en el poder divino, se puede observar a diario en sus conversaciones, críticas, quejas y experiencias indeseadas. Se abandonan por completo en lo quellos mismos llaman su situación real, lo que sus cinco sentidos pueden ver y tocar es para ellos todo lo que cuenta. Pareciera verdaderamente como si todos esos “creyentes” estuvieran bajo el efecto de la hipnosis, pues responden a credos que no pueden explicar con la verdad la causa de la realidad que viven, y luego viven en esa realidad ajenos de la verdadera realidad, un poco confuso , verdad?

Dentro de ti está el poder que sabe de tus talentos y sabe cómo expresarlos de acuerdo a la perfecta expresión Divina. Recuerda que eres un ser libre y como tal ya sea que consciente o inconscientemente escojas donde diriges tu atención, así mismo recogerás el equivalente a lo que prestas atención. Cuando el ser humano se da cuenta que todo su vivir es creado desde su interior entonces hace un alto en el camino y dirige sus pensamientos y sentimientos a lo que verdaderamente desea. Limpia su terreno de las malas hierbas. Comienza a buscar donde nunca antes has buscado, ahí donde está ese tesoro esperando a que lo reveles y lo multipliques en valor. Jesus te afirma que su reino no es de este mundo, además te pide que dejes todo atrás, que te niegues a ti mismo si quieres seguirle. Muchos dedican toda su vida a estudiar y a dar muchas explicaciones a este mensaje, más muy pocos saben el verdadero significado de negarse a sí mismo y tomar la cruz para seguir a Jesus. El reino de Dios está dentro de ti, gobierna desde ahí dentro toda tu vida, es donde plantas las semillas de lo que has recogido, ya sean frutos deseados o indeseados. Debes poner de tu parte para armonizar ese reino y así pueda ser llamado el reino de los cielos, se le da el atributo de “los cielos” pues era de suposición que el cielo es una manifestación perfecta, infinita y majestuosa, una maravilla inexplicable mirar al cielo de noche, contemplar esa omnipotencia era y es algo majestuoso. Ese término refleja el misterio de algo que se manifiesta de forma maravillosa sin que tengamos el mínimo conocimiento y entendimiento de cómo sucede, de su infinita inteligencia y armonía para regir cada planeta y estrella en perfecta sintonía, nuestra parte es contemplar y experimentar esa maravilla. No debemos entenderlo sino vivirlo, lo hacemos con cada pensamiento y sentimiento que seleccionamos plantar, así sea de forma consciente o inconsciente. Así pues, de igual forma se le llama el reino de los cielos a la armonía interna de pensamientos y sentimientos dirigidos única y exclusivamente a lo que deseas, y de esta forma sin que puedas explicar como se dan las cosas llegas a la parte que te toca, la cual es contemplar y experimentar las maravillas de Dios. Tu trabajo no está en saber el cómo y cuándo de tus deseos, sino en actuar desde tu interior hacia el exterior como si ya estuvieras contemplando las maravillas que con completa certeza esperas de Dios, eso es pedir creyendo que lo has recibido. ¿Puedes alcanzar ese sentimiento? En ese momento experimentas el reino de los cielos. Ponlo a prueba con algo simple, como por ejemplo, imaginar y sentir que hablas con alguien a quien hace tiempo no ves y desearías saludarle, con tomar un café a través de una invitación, con hacer un viaje a algún lugar que extrañes, con saborear algún bocadillo que te guste, con imaginar hacer las paces con alguien que te ha disgustado, con recibir esa llamada que tanto esperas, en fin algo simple, traelo a tu mente y imagina con todas tus fuerzas cada detalle y las palabras que dirias, relájate y deja que esa linda experiencia imaginativa aumente tus sentimientos de estar ahí en medio de tu deseo cumplido, luego da las gracias y sigue con lo que estés haciendo, en poco tiempo quedarás asombrado con el resultado. ¿Cuántas veces has recibido este tipo de deseos? Quizás tu expresión era: mira, que casualidad, precisamente anoche estaba pensando en ti, o, te llamé con el pensamiento. Cuando recibas ese tipo de “casualidades” o “coincidencias”, no lo tomes como algo que tenía que pasar, antes bien da las gracias al Poder Divino y maravíllate de su presencia. Dios en su más simple actuar puede manifestar cosas que dejan sin explicación a tus cinco sentidos, es por eso que cuando tu deseo es muy grande tus cinco sentidos se interponen y te dicen: Que? Es mucho pedir, es muy difícil, deja de sonar, eso no puede ser, de dónde vas a sacar, cómo lo vas a adquirir si no tienes como, etc. Luego al lograrlo expresas: no lo puedo creer, es un milagro, ¡que suerte! De seguro a todos nos ha pasado, y de seguro todos han dado poco crédito al medio y poder por el cual se llevó a cabo tal experiencia. Debo aclarar que muchas veces podemos confundir la fe con la creencia. La fe es la convicción completa de lo que se anticipa, la certeza plena de recibir lo deseado, ajeno completamente a la realidad objetiva. La creencia es la idea que hemos aceptado como cierta aunque no tengas prueba de ello, y al ser repetitiva y aceptada esa idea engendra ya un sentimiento en ti. Entonces lo que quiero decir es que puede que tengas la fe necesaria para recibir tu deseo y así será, también puede que lo recibas mediante diferente creencia por la que otra persona recibiría sus deseos. La creencia de que Dios es un ser ajeno a nosotros y que existe quien sabe donde pero en el “cielo”, es una creencia válida para millones de personas y así dirigen sus peticiones hacia un poder ajeno, el cual según ellos sabrá si eso que piden es beneficioso o no para ellos, esto último condicionado por más creencias, estas personas al recibir su deseo no lo han hecho porque ese ser escuchó sus plegarias, sino porque lo hicieron con una fe verdadera, quizás una fe apoyada en esa creencia o en muchas otras pero al final fue la fe la que produjo el milagro, independientemente de en qué creencia se apoyaba, pues ese Poder Divino mira el corazón de cada persona, y ahí en el corazón está reflejado el sentimiento de concepción de cada deseo, como también puede que esa concepción sea el reflejo de duda o temor sobre nunca recibir lo deseado, por tal así será. Ejemplo, alguien puede creer que llevando una medalla de su santo favorito puede pasar un examen de colegio muy difícil, otro alumno puede también pasar ese examen y creer que fue gracias a las horas extras de estudio que tuvo la noche anterior. Ambos estudiantes antes del examen alcanzaron la tranquilidad que sentirian si lograran pasar el examen, alcanzaron la paz interna del deseo ya cumplido, en este caso la buena nota de la prueba. Eso es fe en acción, independientemente de la creencia que sostienen pues lo que cuenta es tener la convicción de poder lograrlo, o sea de estar ahí con tu logro realizado, es esa tendencia o inclinación que trae gozo y paz, pocas veces fácil de explicar. Quizás muchos estudiantes han hecho eso mismo de llevar o hacer algo que les de la creencia de ganar, pero muy pocos han alcanzado con fe el sentimiento de éxito antes de su realización objetiva. Es por eso que insisto tanto con mis estudiantes en la revisión de creencias, en la mayoría las creencias limitantes han alcanzado el sentimiento también limitante, y por ello los logros son también muy limitantes aunque se trate de vencer con creencias poderosas, pues debes saber que si la duda y el miedo que genera una creencia limitante están presentes, entonces la fe se debilita tanto que no alcanza la armonía con el deseo y terminamos adquiriendo eso a lo que tanto temíamos, pues el temor es tan poderoso como la fe, ahora entiendes mejor. Cuando hago referencia a creencias no lo hago en base a las creencias religiosas, sino a lo que verdaderamente aceptamos como cierto, tanto de nosotros mismos, de otros y del mundo en general. En esa extensa lista de creencias se incluye por supuesto la idea que tenemos de Dios y de su reino, en mi experiencia esa idea la cual es una creencia en la mayoría de nosotros, se ha convertido en la puerta que separa a millones de personas de todo lo que desean, pues consideran hasta lo más profundo de su ser que Dios es alguien ajeno a ellos mismos y que probablemente mucho de lo que sucede no tiene explicación y mucho de lo que desean no es aprobado por ese Dios. Y aunque el mensaje del evangelio sea claro y simple, se ha manipulado de tal forma que hemos llegado a creer en ideas totalmente opuestas a lo que los autores bíblicos deseaban que supiéramos.

Cuando despertemos y actuemos conscientemente de lo que verdaderamente somos comenzaremos a ser muy cuidadosos con nuestros pensamientos y palabras, hacia donde dirigimos nuestra atención y sobre todo qué sentimientos son plantados en eso que llamamos “cielo”. Cuando puedas armonizar tus deseos con tus sentimientos te darás cuenta que todo está dentro de ti, lo más sagrado está dentro de ti.

El Poder de Dios lo controlas con tu enfoque, ya bien sabes que ese poder no entiende ni necesita de tu realidad objetiva para crear cualquier cosa que desees, solo necesita de tu atención y sentimiento desde eso que deseas como si ya lo hubieses recibido.

Tu mentor, Noel.



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