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Cristo en mi.

Nos parece tan simple y fácil entender esta frase, se nos enseñó a memorizar de diferentes formas que Cristo está o habita en mi. Con este y otros conceptos no bien entendidos, desde muy pequeños adoptamos la idea de una inferioridad sometida a una superioridad que gobierna y dicta preferencialmente bajo las normas y doctrinas que el mismo hombre, con un interés desconocido para muchos, ha adoctrinado a la mayoría quienes prefieren dejar en manos ajenas sus destinos, decisión tomada muchas veces de forma inconsciente. Tales doctrinas o credos bajo el emblema de ser religión, tratan de explicar o exponer una idea, aunque falsa, quizás por su errónea interpretación de los pasajes bíblicos, de lo que el profeta quiso transmitir cuando hacía referencia a una presencia o entidad que gobierna, crea y somete bajo su poder toda la creación. Tal poder presente en todo lo creado, se extiende completamente de una manera diferente en el hombre, de una manera que difiere con el resto de la creación, pues el hombre posee una imaginación y un poder para sentir ajeno de toda objetividad existente en el plano terrenal, plano medido por el tiempo, espacio y materia. Este poder de imaginar y sentir, no sujeto a la realidad física, hace a la conciencia del hombre una semejanza con ese poder infinitamente creativo, pues esta conciencia puede situarse en un espacio definido en el tiempo solo mediante su poder de imaginar y sentir, para luego manifestar, causa y efecto, como es arriba es abajo. Por tanto cada creación expuesta a tus cinco sentidos está sometida a una causa previa, no esperes encontrar esa causa en lo externo pues nunca lo encontrarás.

De la misma manera que una planta surge de plantar una semilla, un hijo de la concepción de su madre, un invento de la idea de su inventor, un libro del deseo de su escritor. La conciencia o poder creativo ejecuta la causa. La planta, el hijo, el invento y el libro expresan el efecto a imagen y semejanza de aquella concepción o causa, bajo el mismo poder. En cualquiera de las causas el poder fue el mismo, poder de concebir eso deseado, eso deseado es lo que se concibe ser, lo que se concibe ser dará a luz la imagen a semejanza de lo que se concibió, más el poder que otorga esa concepción es uno y mucho más grande que lo creado. Por ejemplo, al leer un libro admiro la astucia e imaginación del escritor, sin él nada hubiese sido creado. Solo existe un solo poder en la creación, lo llamemos como lo llamemos solo existe uno. La planta será idéntica a lo que era la esencia de su semilla, el hijo será físicamente como sus padres, el libro como la esencia de las ideas de su escritor, el invento como la idea concebida de su inventor, y así cada creación refleja una imagen semejante a lo que le antecede, a quien le concibe, mediante diferentes formas de concepción pero bajo el mismo poder causante. Comenzamos a deducir la semejanza de la idea de un Padre y un Hijo. Gálatas 2:20,-Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a Sí mismo por mí”.

En la cita previa, fácilmente se interpreta un suceso ocurrido hace unos dos mil años en la frase final. En la primera parte de la cita bíblica, podría haber desacuerdo entre los credos.

Desde el ojo profético que trata de inducirnos en el conocimiento de quienes realmente somos, esto que él ha escrito lo ha revelado desde una experiencia mística totalmente ajena a un hecho o suceso marcado en el tiempo, por el contrario lo ha hecho como el resultado de experimentar en su conciencia lo que luego experimentaría en la carne, pues él ahora sabe y conoce muy bien el poder de la conciencia divina presente en cada hombre, esta cita bíblica es la clara evidencia de quien ha sabido entregarse y ha sido transformado por el poder del Cristo que reside en su conciencia. Es claro que su fe y su fidelidad a ese poder lo ha llevado a ver un cielo y una tierra nueva, como nos dice Juan en Apocalipsis 21. Es evidente que él está hablando de haber tenido el poder de visualizar algo nuevo, algo diferente a lo que sus cinco sentidos interpretan o entienden, pues su imaginación dirigida y sentida bajo lo deseado (cielo) ha podido situarse (impresionar) su conciencia con una tierra nueva (realidad subjetiva) que posteriormente se manifiesta como objetividad. Ha sido fiel y ha sido uno solo con el espíritu de lo deseado. Por ende cuando yo cruzo esa realidad objetiva presente mediante la imaginación atenta y sentida, me transformo en lo que imagino y siento, en lo que deseo, me hago uno con esa esencia de lo deseado, desde esa asunción la realidad objetiva comienza a proyectarse y a tomar forma ante mis ojos. Cada deseo de transformar algo desagradable, me lleva a imaginar y sentir algo diferente a lo que creo ser o experimentar, ese acto conlleva a situarme internamente en el nivel o vibración (asunción) de lo deseado, el cual encontrará la forma para su expresión, igual que una concepción se materializa por si sola gracias al poder de concebir. Pues expresamos o recogemos lo que concebimos como cierto de nosotros mismos y de los demás, sea bueno o malo. Solo se necesita concebir o asumir y el poder hará el resto para expresarlo, igual que imprimir un documento, sea bueno o malo, falso o verdadero la impresora lo imprime sin objeción alguna. Ya no soy el yo determinado por la realidad objetiva, ahora soy el yo determinado por el poder de Cristo, con el cual soy juntamente crucificado. El profeta sabe muy bien que una experiencia consciente de tal magnitud es la prueba máxima que lleva a la conciencia del hombre a ser una con la conciencia Divina, aunque esta consciencia Divina sea una sola y sea más grande que nuestra conciencia misma. El padre y yo somos uno pero mi padre es más grande que yo. Se ha experimentado una “resurrección”, un cambio de la muerte a la vida, ahora no soy lo que era ahora soy y vivo como hijo, imagen y semejanza del Dios vivo, pues ahora actuo en la fe de forma consciente, antes era lo que era desde el estado inconsciente. La cita continua, El cual me amó y se entregó a sí mismo por mi. El cual bajó a este mundo, se entregó a mi sometimiento (cuestionamiento realista objetivo), me dio la libertad de entregarme con él hacia el camino deseado, me mostró ese camino de vida verdadera (la conciencia de ser), y aunque me costó creerle, tuve que verle persistir hasta que con la idea o deseo a cuestas (su cruz), me llevó a cruzar la puerta que me reveló la vida eterna, y lo que logré ver y experimentar al dejar el mundo de los sentidos y someterme al sentimiento del deseo cumplido, me reveló la causa de toda creación, por ende ahora vivo en esa fe, en esa convicción de estar donde mi sentimiento de lo deseado está, aunque mis cinco se casi la totalidad de la existencia de millones de personas, no se dieron cuenta en qué momento dejaron de ser lo que verdaderamente son, y permitieron poco a poco de forma inconsciente adormecerse en la esencia de la realidad, esa realidad representada como el fruto prohibido para la mente que busca dejar este mundo y unirse en una con la esencia Divina.

Estas mentes adormecidas bajo el “manto” realista no despertarán hasta no permitir que el Cristo que vive en ellas sea quien dirija sus deseos, pensamientos y sentimientos de forma consciente. De la misma manera que Josue derribó los muros de Jericó y Jesus venció la muerte alcanzando la resurrección, de esa manera una entrega consciente a lo deseado negando lo objetivo, es la vía perfecta y fidelidad verdadera al único poder existente capaz de transformar toda existencia. Es morir y nacer de nuevo como explicó Jesús a Nicodemo.

Cristo en ti, ahora transformado en vidntidos aún están en desacuerdo.

Todo efecto revela su causa, se está haciendo tu voluntad arriba como abajo, dentro y fuera de mi yo experimento lo que creo, pienso y siento de mi y del mundo.

La mayoría de las personas buscan la respuesta y su solución en los acontecimientos externos, creen poder analizar hecho tras hecho para encontrar la causa, insisten en que en algún momento alguien tuvo la culpa, o la mala suerte, o la falta de merecimiento o por su clase social, miles y una cosa que justifique cada experiencia. Eso es profundizar aún más en el adormecimiento de sus conciencias, pues indagar en la oscuridad buscando lo que a la luz se ha perdido es perderse cada vez más. Así se rigea eterna gracias a un poder mayor a él, está actuando en todo momento, tu vida está constantemente reflejando tus sentimientos y creencias más profundas, aunque en la mayoría de las veces no nos demos cuenta de cuáles son esas creencias y esos sentimientos. Al no tener en cuenta lo que hemos dejado entrar a nuestra conciencia y aceptado como cierto, caemos en la trampa realista, la cual siempre nos convence de luchar, resistirnos, defender opiniones, correr tras las cosas, hacer sacrificios como dicen algunos, hasta encontrar lo que hicimos mal o hasta lograr algún resultado. Zacarías 4:6,- “no con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu. Ese espíritu salvador es transformación constante y verdadera, es la única vía por la cual lo externo puede ser transformado en algo diferente, ese algo diferente debería ser el deseo sincero y puro de la persona, en contra de algo desagradable en su realidad objetiva o en pos de un ideal o anhelo a crear en su vida. Debes tener presente que eres libre de escoger, ya sea que escojas voluntaria o involuntariamente, eres libre. Más debes saber: que todo tiene su tiempo, y todo lo que asumas como cierto debajo del cielo tiene su hora, Eclesiastés 3. Por ende, lo correcto sería usar el poder a tu favor y no en contra. Es por eso que se nos dice en Marcos 13:33, 36-37, »Por eso, tengan cuidado y estén alerta, porque no saben cuándo volveré-, pues yo podría venir de repente y encontrarlos durmiendo. Lo que les digo a ustedes, se lo digo a todo el mundo: ¡Estén siempre alerta, vigilen todo el tiempo!. Por nuestra naturaleza de ser, nuestra forma de pensar más impulsiva nos lleva a un condicionamiento realista, o tiende en muchas mentes a ese enfoque, un condicionamiento de crear pensamientos y sentimientos aleatorios a la realidad, inclusive cuando hemos definido un deseo o meta, tendemos a dejar que se interponga nuestra naturaleza demente. No hay temor que no sea infundido por causa, realidad o condición externa, factores que se identifican con lo de abajo, lo terrenal.

Es nuestra mente realista la que sostiene esa duda, esa falta de sentimiento que se identifique con lo asumido o deseado. Ese abismo es lo que nos separa de alcanzar el resultado semejante a lo que desearíamos pensar, sentir y actuar en tiempo presente como si ya hubiésemos recibido lo pedido. Mateo 21:22, -Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Esa condición de duda que muchas veces nos domina mediante el miedo, es el mayor enemigo del hombre, el sentimiento de temor nos esclaviza a un estado del cual deseamos salir, temor que mayormente está sostenido por la falta de entrega al conocimiento de la verdad. La verdad os hará libres. Juan 8:32. Nadie más puede liberarte eternamente de lo que no deseas más que el Cristo que habita en ti, pues él es único y verdadero redentor. Nuestra verdadera esencia interna es puramente creativa, es continua expansión, no conoce de oponentes ni intermediarios, solo conoce el medio hacia la manifestación de lo concebido. Es por eso que él es el único salvador, y está dentro de ti no fuera de ti. Lucas 17:21, -ni dirán: `` ¿Mirad, aquí {está!}" o: `` ¿Allí {está!}" Porque he aquí, el reino de Dios dentro de vosotros está. Por eso nada puede ser transformado de afuera hacia adentro, solo se puede hacer de adentro hacia afuera. Y Cristo o tu poder de situarte mediante imágenes y sentimientos presentes en lo que verdaderamente deseas, es el único medio para tal nacimiento, el nacimiento de la realidad deseada.

El profeta sabía muy bien que toda mente gobernada por el miedo es una mente que ha entregado su poder creativo a la destrucción, al estado ansioso-estresante, estado gobernante en la mayoría de las mentes. Por tanto, la vigilia continua es requerida puesto que dentro de nosotros mismos podría hospedarse la duda y el temor, ambas llevan a la mente al camino de perdición, camino de escasez y enemistad con lo deseado. Por tanto, cuando sabes tu deseo Cristo en ti te lo está otorgando, puedes asumirlo y sentirlo como cierto en este preciso instante, se que puedes, ya que toda concepción sea buena o mala, que antes desconocías pero que ahora vives en carne propia, fue creada mediante esa misma manera, solo que antes no lo veías claramente, no sabías que tu eras el único dirigente de ese poder que ha manifestado todo lo que hasta ahora eres y has experimentado, más ahora que lo sabes lo correcto sería ver en tus pensamientos y sentimientos voluntarios, únicamente lo que deseas para ti y para los que te rodean. Para eso precisamente llevas dentro de ti el poder de Cristo, para concebir y experimentar un deseo o anhelo o varios. La expresión del ciego de los evangelios es un claro llamado a quien desea despertar y experimentar la gloria que su único salvador promete, se nos dice en Juan 9:25, -una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo. Muchos ciegos de nacimiento, otros todavía pudiendo ver niegan lo que ven, habiendo visto una resurrección (transformación de vida) siguen negando y llevan su razonamiento a conclusiones puramente realistas, creen saber exactamente el medio por el cual una persona alcanzó lo deseado, fue suerte, fue prestigio familiar, fue posición social, fue sus amistades, fue su entorno, fue su educación, fue su fortuna, fue destino, etc. Hasta la misma persona que ha transformado una experiencia, podría carecer de la visión necesaria para darse cuenta y agradecer a su creador por dicha manifestación. Hemos visto cómo muchas personas aún viviendo en la oscuridad alcanzan un salto cuántico, un gran logro de la noche a la mañana, y sin embargo no es duradero, es pasajero, regresan al estado antiguo así de rápido como alcanzaron en algún momento su deseo. Esto se debe a que aún no pueden ver, al igual que el ciego su deseo primordial sería poder ver para luego disfrutar desde adentro la alegría pura y sincera de aquel que cree para ver, la mayoría necesita ver para creer y aún así no creen.

Ese Cristo que habita en ti hizo una gran declaración ante sus discípulos, Juan 14:11, -Creedme que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí; y si no, creed por las obras mismas.

Pareciera que aún estamos muy lejos de comprender el gran significado de esta declaración. A menudo se acata la idea de un hombre único en su poder Divino llamando a que crean en sus milagros de una supuesta existencia de hace unos dos mil y algo de años. Viéndolo de esa forma es fácil pensar y asumir casi inmediatamente, que tal comparación entre nosotros y él es imposible, caemos en la idea que somos muy poco cuando leemos tal pasaje de Juan. No seas parte de esa impotencia, de esa falsa idea, ni por un segundo creas que hubieron personajes envueltos en lo que el profeta trata de advertirte, pues la mayoría de personas toman a la ligera y en vacilón lo que el místico trata de exponer. Debes saber que Dios y su hijo son tu conciencia y lo que con ella concibes ser o tener, sea bueno, malo o indiferente. Y, si aún no crees, entonces creed por lo que hasta ahora has vivido y experimentado, acaso cada experiencia o estado en que vives no es reflejo de tus propias creencias, sentimientos y asunciones?, acaso no has recogido lo que has sembrado? ¿Aún piensas que dependes de otros o de cosas externas? Si es así estamos negando a nuestro único salvador, pues él ha prometido y declarado ser el camino, la verdad y la vida de lo que deseas, y, advierte que su reino no es de este mundo, Juan 18:36. El Padre, el Hijo, las asunciones que se convierten en obras, son el reino ajeno a este mundo, entonces cómo contestarías las preguntas anteriores? En innumerables pasajes bíblicos Cristo enfrentó la mente realista de los escribas y fariseos, más ellos no tenían cómo responder a su mensaje. La mente de Cristo presente en ti no debería debatir en lo absoluto con tu realidad objetiva, además de no encontrar razón ni justificación alguna, tu realidad objetiva le es totalmente irrelevante. Mateo 8:22, -Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos. Si en verdad puedes seguirle, alcanzarás muy pronto el sentimiento de seguridad, certeza o convicción que estás donde deseas estar como deseas estar. Entonces junto a Cristo dentro de ti podrás ver un cielo y una tierra nueva esperando ya por ti.

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